Nathaniel despertó de golpe, incorporándose y comprobando que todo estaba en su sitio. Se miró al pecho, nada. Miró al cielo, negro y sin estrellas, sólo había una luna llena blanca como un hueso descarnado. Estaba vivo.
-Por la noche, hora desconocida, en la Prisión Toluca, en Silent Hill
No sé qué ha pasado. Quizá he soñado ésto último...claro que también podría haber soñado todo. ¿Y si nada de ésto es real y sólo fuese un sueño, un delirio de mi mente? Tal vez lo que tenga que hacer es...despertar. Pero, ¿cómo se despierta uno de un sueño que no parece tal? ¿Cómo sé que no estoy aquí? No tengo ni idea. Creo que lo mejor será que me vaya de este maldito pueblo.
[Soy el Caos, la Locura y la Perdición. Yo soy...]
Nathaniel se levantó del suelo (se había sentado para escribir en el diario) y salió a los pasillos de la Prisión. La luz le cegó un poco. ''¿Pero qué...? Se ha hecho de día...''.
Mientras se dirigía hacia la salida, vió el estado deplorable de la prisión. Parecía abandonada hacía años, pues los barrotes de las celdas estaban oxidados, los camastros derrumbados, las baldosas de los pasillos rotas y levantadas...Todo era un desastre, incluso parecía que había habido un motín, pues había colchones empotrados contra algunas puertas. Por suerte, Nathaniel no tuvo que abrir ninguna de éstas, pues pudo llegar a la salida fácilmente. Salió por la despensa del comedor, que daba a un pequeño embarcadero. ''Perfecto, cogeré una barca e iré hasta el Hotel Lakeview. -planeó- Allí cogeré un coche y me largaré''.
Nathaniel subió a una de las barcas y empezó a remar hacia el hotel. Tenía que cruzar todo el lago Toluca a lo ancho, a través de una espesa y fría niebla. Pero no tenía miedo, al menos, era de día. Aunque era extraño, pues parecía invierno, ya que nevaba ligeramente...pero no hacía frío. Incluso parecía que hacía algo de calor. ''Qué absurdo -pensó- ¿cómo va a nevar y hacer calor?'' Entonces, cuando llevaba un rato remando, se dió cuenta de que aquello no eran copos de nieve. Eran cenizas. ''¿Cómo es posible, llueven cenizas? -se preguntó extrañado- No...quizá haya habido una erupción o algo así...''-pensó en un intento de racionalizar aquello. Pero Nathaniel sentía que no había otra explicación más que el pueblo estaba maldito por algo. Y lo mejor era salir de allí cuanto antes. Aún Los recordaba...y no quería volverlos a ver.
Nathaniel remó durante largos minutos. La quietud del lago le hizo estremecerse, pero seguía. La niebla lo envolvía todo, y las cenizas no dejaban de caer, pero era una lluvia ligera. El silencio lo envolvía todo, parecía engullirlo a él, a la barca y al lago. Los remos eran cada vez más pesados, la barca se movía menos y él estaba más y más cansado. Y hacía calor, mucha calor. Al cabo de un rato, cuando estaba a mitad del trayecto, los remos resbalaron de sus manos y se hundieron en las frías aguas del lago. Nathaniel intentó coger al menos uno, pero se le resbalaron por tener las manos sudorosas y porque eran muy pesados. Esperó a que emergieran de nuevo y flotaran para intentar cogerlos, pero no fue así...se hundieron y no salieron a flote. Rendido y exhausto se tumbó en la barca y sin darse cuenta, se quedó dormido.
Jack
Jack despertó. Estaba en una barca en mitad del lago Toluca.
-¿Co-cómo he llegado hasta aquí? Yo...yo estaba en el Laberinto y después...-intenso dolor en la cabeza- Aagh...no me acuerdo...¿Qué pasó?
Jack se tumbó en la barca, pensativo. Intentaba recordar qué fue lo último que hizo, pero era borroso y confuso. Sólo sabía que había estado en el Laberinto, pero...¿había logrado salir? ¿Superó la prueba o sucumbió? No...si hubiese sucumbido, ahora sería pasto de aquellas criaturas. ¿O no? Quizá, si uno sucumbe, no siempre muere. A lo mejor le dan otra oportunidad...o se queda encerrado en Silent Hill, perdido entre dimensiones. Quizá...quizá eso sea lo que pase. Y no podría ser peor.
Pensando en estas y otras cosas, Jack se dió cuenta de que no había remos en la barca, cosa que le extrañó. ¿Cómo había llegado hasta allí, pues? Era posible que...¿alguien le hubiese llevado hasta allí y le dejara abandonado en una barca sin remos en mitad del lago? Se estremeció y se llevó las manos a la cara. Y entonces, vió que las tenía rojas y mojadas. ''No...yo he...¿remado? No...yo no lo...recuerdo...'' El dolor de cabeza le atacó con un fuerte latigazo en las sienes y en la parte de atrás de la cabeza. Jack se desmayó y la barca de balanceó un poco y el agua chapoteó. Luego el silencio volvió a engullirlo todo.
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Pasaron horas y ni Jack ni Nathaniel despertaron. Un extraño viento empezó a arreciar desde el sur, y la barca se movió hacia el norte lentamente. Los chapoteos que producía la barca al moverse a través del agua parecían chasquidos de huesos. El viento, ulular de extraños lobos sin piel. La niebla, nube de humo ardiente. Y la sempiterna lluvia de cenizas, restos aún calientes de algo terrible y oculto. La pequeña barca viajó, entre chasquidos de huesos, hasta el embarcadero del Hotel Lakeview. Allí golpeó contra las maderas y se paró, al igual que el viento aullante. Nuevamente, el silencio devoró todo.
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[...Xuchilbara]
Perdido en su propia mente. Dividido en dos. Confundido y extraviado en un pueblo maldito. ''Estoy bien jodido'' -pensó- ''Será mejor que salga de aquí''.
Abrió los ojos, un cielo negro repleto de brillantes estrellas y una luna enorme y anaranjada. Y el silencio. Se levantó y saltó al embarcadero. Dirigió sus pasos al aparcamiento del hotel, pero se paró en la puerta del mismo. El hotel, que otrora fuese un hermoso edificio victoriano, ahora era una ruina negra y marchitada, calcinada hasta los cimientos.
Entonces recordó que lo había visto quemado, pero no así, no destruído y arrasado como ahora, como si hubiesen pasado años desde que llegó. ''Y quizá ha sido así, quién sabe''.
Dispuesto a no rendirse, decidió ir caminando hasta el casco antiguo y robar un coche allí para marcharse. Cosas que aprendió cuando se pasó media vida vagando las calles.
Caminó en silencio, por el badén de la carretera que conducía a la zona turística, por donde iría al casco antiguo. No se oía nada, incluso revisó su oído, pero no tenía ningún problema. Era el silencio, que envolvía todo. Vió un pájaro volar sin ruido, vio las aguas del lago moverse sin sonido, las copas de los árboles mecerse silenciosamente...nada producía ni un sonido. ''¿Qué pasa aquí? -se preguntó- Esto no es normal...''.
Se detuvo. Oía algo, algo lejano. Un sonido que crecía...no, más bien se acercaba. Escuchó con atención, pero no podía saber qué era aquél sonido. Y de repente, llegó la onda de sonido: una mezcla inconexa y brutal de gritos agónicos, sirenas, chillidos, sonidos de huesos quebrándose, de carne rasgada, de órganos expuestos, de muerte, odio, rabia...Todo llegó de repente, golpeándole y dejándole en el suelo tapándose los oídos con las manos, chillando por que parara.
Y luego, todo fue oscuridad.
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Frío...frío que se cala en los huesos. Y miedo, miedo irracional. ¿Hay algo ahí? No se ve nada...¿llueve? Es...sangre...''¿Dónde estoy?'' -pensó aterrado. Una oscuridad tan densa que casi se podía tocar le rodeaba, sin embargo, algunos árboles, de color gris ceniza, se extendían por todas partes. Estaba en el bosque, pero no el que él conocía...sino otro, en mundo retorcido y malévolo.
Echó a andar algo indeciso, a través de aquél extraño bosque. El silencio seguía dominando, incluso sus pasos no emitían ruido alguno, aunque no estaba seguro de pisar el suelo, pues todo era oscuridad. Siguió avanzando, sin saber bien dónde iba. De repente, una figura envuelta en una luz dorada pasó entre los árboles y se alejó rápidamente.
-¡¡Alice!! -gritó, echando a correr tras la figura.
La mujer se alejaba, por más que él corriese tras ella. Esquivando árboles grises de triste aspecto, casi estuvo a punto de chocarse contra uno. La figura no parecía correr, sino desplazarse levitando, moviéndose entre los árboles con rapidez, casi sin esfuerzo. Después de una intensa persecución, llegaron al linde del extraño bosque. Allí fuera todo era negro. Ella estaba quieta, enmedio de la oscuridad resplandecía intensamente...Pero Él estaba a su lado, abrazándola. La figura masculina envuelta en fulgor rojo.
-¡¡Gerald, maldito bastardo!! -gritó con furia- ¡¡Déjala ir, es mía!!
Gerald y Alice le miraron, sonrientes. Alice se separó y se puso delante de Jack y extendió su mano hacia él. Jack la cogió y ella lo condujo hacia la oscuridad, pasando por al lado de Gerald, ignorándolo. Iban deprisa, flotando sobre un mar negro como la noche, y cada vez iban más y más aprisa...
Algo no iba bien, lo notaba. Un frío que calaba los huesos le recorrió de pies a cabeza, un frío que venía de su interior, de su misma alma. Anunciaba muerte, muerte y dolor. La oscuridad se cerraba sobre ellos, engulléndolos. El silencio había sido machacado y destrozado por un chirrido metálico horrible, producido por la marea oscura al moverse. Estaban en un gran torbellino, que les engullía rápidamente y Jack notaba cómo todo su cuerpo era atraído con una fuerza brutal, haciendo que se retorciera de dolor. Chilló con todas sus fuerzas y se desmayó.
La figura envuelta en luz dorada no le soltó en ningún momento.
[Luz, Orden, Resurreción...Yo soy...]
















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